Jei Beibi: el nuevo manifiesto de Café Tacvba

EL ESTUDIO guarda una austeridad total. Salvo por los instrumentos que relucen bajo un alumbrado rosa de los focos. Café Tacvba se alista para rodar el video de “1-2-3”, una de las rolas de su nuevo álbum —Jei Beibi— y cuya letra alude a la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, así como de las miles de personas desaparecidas en México.

“El hecho de tener este trabajo no evita que no vivamos todo lo que la gente sufre: violencia, corrupción de gobernantes, narcotráfico. Todo nos afecta. Y una de las formas que tenemos para lidiar con eso es haciendo arte, música, escribiendo y diciendo lo que pensamos”, dice Joselo Rangel, el guitarrista de la banda, a propósito de su nueva producción.

Café Tacvba no había grabado un álbum desde hace cinco años, cuando en México concluía la sangrienta presidencia de Felipe Calderón. Las cosas no han mejorado desde ese cierre de sexenio. De hecho, se pusieron peor. Ese es el contexto en el que se gestan las canciones de Jei Beibi,un álbum que lo mismo aborda desasosiegos personales que problemas políticos y sociales. Sello de la casa.

Al mismo tiempo, el noveno álbum de Tacvba es un retrato de vida. “Cada uno trae inquietudes personales y a veces esas inquietudes se comparten con los demás integrantes”, explica Joselo. “De esa manera vamos conformando un disco que no sabemos a dónde va a llegar, pero sí es una fotografía del momento en que estamos viviendo nosotros, por separado”.

El nuevo disco de los tacvbos es una montaña rusa: por momentos provoca ganas de bailar y brindar; en otros, deseos de encerrarte en tu cuarto y llorar, porque sientes que la esperanza se ha agotado. Un ejemplo: “Matando”. Esta canción Joselo la escribió cuando su madre estaba en coma a causa de un derrame cerebral. La letra describe cómo él se pasa matando el tiempo sin llegar a ningún lugar. Otra: “1-2-3”, que expresa el hartazgo y la desesperación que se vive en el país a raíz de las cotidianas desapariciones forzadas. En esta el vocalista le ruega a una chica que no desaparezca, que no sume su nombre a la extensa lista de desaparecidos de México.

Cuenta Rubén, con el coraje emanando por sus ojos: “Nos sentimos entristecidos, adoloridos, y es que la situación del país es muy compleja...”. Haciendo largas pausas entre sus palabras, prosigue: “Creo que la violencia es algo que enfrentamos los humanos en general, no solo los mexicanos. De eso habla ‘1-2-3’… Está buscando hacer más fuerte el vínculo entre las personas, acompañándonos para no sentirnos solos frente a esto que enfrentamos y siempre con la esperanza de que las cosas vayan mejor”.

Desde la desaparición de los 43, el 26 de septiembre de 2014, los integrantes les han ofrecido homenajes en sus conciertos. Siempre hay unos minutos de silencio o un conteo hasta la cuenta de 43. Al respecto, el vocalista de Café Tacvba apunta:

“A mí me preocupa hablar de los 43, y lo hago porque es algo cercano. Cuando creemos que es lejano o que no tenemos relación con ello, o que es algo que no podría pasarnos a nosotros, estamos mal. Nosotros siempre estamos en contacto con jóvenes. A mí los estudiantes me preocupan porque tengo hijos y porque la gente que va a nuestros conciertos es gente joven, y me duele pensar que algo les pueda suceder: al público y a mis hijos”, añade el vocalista. “Entonces es ese dolor, angustia y preocupación lo que tratamos de sacar de nosotros para que no nos genere un cáncer. Y lo sacamos haciendo canciones”.

El tiempo que atraviesa el país no es solo de violencia, impunidad y hartazgo generalizado. A México, o mejor dicho a los mexicanos, se le estigmatiza en el extranjero. Lo hace todo el tiempo Donald Trump, por ejemplo. “Lo que siempre hemos vivido en estas giras en Estados Unidos es que es como llevarles México a esta gente”, dice Joselo sobre los conciertos que han realizado en tiempos recientes en el país del norte. “Mucha de la gente que vive allá está trabajando y los conciertos huelen a México. Son impresionantes, y es toda esta gente que trabaja de cocineros o en la limpieza, todo ese trabajo que otros norteamericanos no hacen”.

Y agrega: “Una vez un amigo que vivía en Atlanta nos dijo que no creía que el concierto se fuera a llenar porque no conocía mexicanos ahí, y el concierto estuvo abarrotado y, claro, él no los conocía porque es un diseñador gráfico que trabajó en una empresa y todos los demás eran gente de mano de obra, los que están ‘tras bambalinas’ como se dice comúnmente”.

Igual que la mayoría de los mexicanos, Joselo espera que la relación México-Estados Unidos pueda sanar antes de que sea demasiado tarde. “He oído varias veces que dicen: ‘No, a este ya lo van a sacar pronto’. Y digo: ‘¿A quién van a poner?’. Es una situación en la que nosotros hacemos la música y la ponemos para lo que sirva, y ojalá y sirva para algo, tanto para ellos como para nosotros”.

Jei Beibitiene otro componente nuevo. Después de 25 años el grupo decidió grabar un álbum de manera independiente. Rubén nos explica que tomaron esta decisión de trabajar con Gustavo Santaolalla (compositor, músico y productor argentino, ganador de premios Oscar y Grammy) por que llevaban ya mucho tiempo sin lanzar un álbum que en verdad se realizara como ellos querían.
“Lo primero fue volver a armar nuestro equipo, y de esa forma nos sentimos con la suficiente fuerza para intentarlo y ahora lo estamos haciendo y estamos contentos”, dice. “Antes tal vez nos limitábamos a trabajar en la música y en el concepto visual y lo que era básicamente musical o del show. Y ahora tenemos que ver más asuntos de logística y administración que nos incumben y nos interesan. Así podemos distribuir el trabajo y estar en control de todo lo que sucede y a veces los planes llegan a estar más cercanos de lo que pensamos” —explica Rubén.

Joselo opina a su vez que su nuevo disco es una creación muy fresca y actual. Y que incluso a sus hijas les encanta. “Ahora que dimos una firma de autógrafos en la Arena Ciudad de México nos dimos cuenta de que la mayoría de la gente que estaba ahí era muy joven; ellos ni siquiera había nacido cuando estábamos ya tocando. Eso tiene que ser algo bueno”.

El nuevo álbum de Café Tacvba, que salió a la luz en mayo en todas las plataformas digitales, ha superado cualquier expectativa por el solo hecho de ofrecer un producto musical completamente distinto a lo que antes han hecho. Jei Beibies un sube y baja de emociones. Donde se reconoce lo efímero de las relaciones y prevalece la añoranza de lo perdido.

“Puedes intentar odiar nuestra ansiedad / El misterio / Puedes intentar tapar con un dedo el sol / Y la existencia, y la existencia. / Estamos disolviéndonos”.

Con la penúltima canción del grupo mexicano, “Disolviéndonos”, resulta inevitable preguntarse: ¿nos estamos disolviendo como nación o como personas?

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